La Cámara celebra este miércoles el acto inaugural de su 140 aniversario

  • El encuentro reunirá en el Real Club Marítimo de Santander a representantes de empresas, trabajadores y antiguos empleados de la institución

Santander, 22 de septiembre de 2026.- La Cámara de Comercio de Cantabria celebrará este miércoles, 23 de septiembre, el acto inaugural de su 140 aniversario, coincidiendo con la fecha en la que se cumplen 140 años de la constitución de la institución.

El encuentro tendrá lugar por la tarde, a las 18.30 horas, en el Real Club Marítimo de Santander y reunirá a representantes de empresas vinculadas a la Cámara, trabajadores y antiguos empleados.

Durante el acto se presentará el programa de actividades conmemorativas que la Cámara desarrollará con motivo del aniversario, con iniciativas en diferentes ámbitos como el crecimiento empresarial, la innovación, la dinamización del comercio local o la recuperación y difusión del legado histórico de la institución.

También se estrenará un vídeo documental realizado especialmente para el 140 aniversario, construido a partir de los testimonios de diferentes personas vinculadas a la Cámara y al tejido empresarial de Cantabria. A través de sus experiencias y recuerdos, la pieza propone una mirada a la trayectoria de la institución, su relación con las empresas y su evolución hasta la actualidad.

Desde su constitución en 1886, la institución ha desempeñado un papel activo en el desarrollo económico de Cantabria, trabajando junto a las empresas y defendiendo las condiciones necesarias para favorecer su crecimiento y competitividad.

A lo largo de estos 140 años, la Cámara ha contribuido a abrir mercados para las empresas cántabras y favorecer su internacionalización, ha participado en el impulso de infraestructuras estratégicas para la economía regional, y ha promovido iniciativas vinculadas a la formación, el comercio, la innovación y la sostenibilidad.

RESEÑA HISTÓRICA

140 años al servicio de las empresas y del desarrollo económico de Cantabria

La Cámara de Comercio de Santander se constituyó el 23 de septiembre de 1886, en un momento de profunda transformación económica. La provincia era todavía mayoritariamente agraria, pero Santander contaba con una importante tradición comercial y marítima y comenzaban a desarrollarse nuevas actividades industriales, financieras y de servicios.

La Cámara nació precisamente para representar los intereses generales de comerciantes, industriales y navieros y trasladar sus necesidades ante las administraciones. Desde sus primeros años asumió un papel activo en cuestiones que condicionaban directamente la capacidad de las empresas para crecer y competir: las comunicaciones, el coste del transporte, las infraestructuras portuarias, la fiscalidad y los aranceles, la formación de profesionales o el acceso a nuevos mercados.

Abrir Cantabria a nuevos mercados

El apoyo a la apertura exterior de las empresas está presente prácticamente desde el nacimiento de la institución.

En 1887, apenas un año después de su constitución, la Cámara defendió la continuidad de las salidas mensuales desde Santander hacia las Antillas de la Compañía Trasatlántica. Posteriormente intervino en la búsqueda y mantenimiento de conexiones marítimas con distintos mercados y, en 1909, apoyó la creación de líneas de vapor entre los puertos del norte de España y Nueva York y Buenos Aires.

Las gestiones continuaron durante las décadas siguientes. En 1919 trabajó para recuperar una conexión marítima con América; en 1923 consultó a la Cámara de Comercio española en La Habana sobre la posibilidad de establecer una línea Habana-Santander y ese mismo año un servicio de extensión de la Compañía Trasatlántica hacia puertos de China y Japón tocaba Santander en su viaje de regreso.

El apoyo a las empresas en su salida a los mercados exteriores, presente desde los primeros años de la Cámara, continúa siendo hoy una de sus principales áreas de actividad, con la organización de misiones comerciales, encuentros con embajadores o captación de ofertas internacionales, entre otras.

Puerto, ferrocarril y conexiones: infraestructuras para competir

La mejora de las comunicaciones ha sido otro de los grandes hilos conductores de la historia de la Cámara.

Desde finales del siglo XIX, la institución intervino reiteradamente para mejorar la competitividad del Puerto de Santander, reclamando mejoras en muelles, dragados, seguridad de la navegación, servicios aduaneros, costes de las operaciones o conexiones ferroviarias.

La Cámara entendía que disponer de un puerto no era suficiente. Su competitividad dependía de que las mercancías pudieran entrar y salir con rapidez, a costes razonables y con buenas conexiones con el interior de la Península.

Una de las reivindicaciones más prolongadas fue la creación de un Depósito Franco que facilitase el almacenamiento y la reexportación de mercancías y reforzase el atractivo comercial del puerto. La aspiración comenzó a plantearse a principios del siglo XX; la concesión estatal llegó en 1918 y el Depósito Franco fue inaugurado en los muelles de Maliaño el 4 de marzo de 1923, dentro de un consorcio en el que participaba la Cámara junto a otras instituciones y entidades económicas.

También el ferrocarril ocupó durante décadas buena parte de la actividad cameral. La Cámara protestó contra tarifas que perjudicaban a las empresas, reclamó mejoras en las líneas existentes y defendió nuevas conexiones capaces de acercar Santander y su puerto a los principales mercados nacionales.

El episodio más conocido se produjo el 7 de abril de 1933, cuando la defensa del ferrocarril Santander-Mediterráneo desembocó en la denominada “Manifestación Monstruo”, convocada y presidida por el entonces presidente de la Cámara, Eduardo Pérez del Molino, y a la que los medios de la época atribuyen una participación de unas 40.000 personas.

Décadas después, esa preocupación por las comunicaciones continuaría con la intervención de la Cámara en cuestiones como la electrificación del ferrocarril Alar-Santander o la instalación y posterior ampliación del aeropuerto de Santander.

La mejora de las comunicaciones ha ocupado así un lugar destacado en la actividad de la Cámara a lo largo de su historia, por su impacto directo en la competitividad de las empresas y en las posibilidades de Cantabria para acceder a nuevos mercados.

Formación para responder a las necesidades de las empresas

La formación ha sido otro ámbito de actuación desde los primeros años.

En 1887, la Cámara intervino para evitar la desaparición de la Escuela de Comercio de Santander. Durante los años siguientes buscó financiación y apoyos para mantener y mejorar los estudios mercantiles e incluso llegó a asumir temporalmente parte de su sostenimiento.

La institución entendió desde sus primeros años la formación como una necesidad para el desarrollo de las empresas y apoyó la preparación de profesionales en ámbitos como la contabilidad, los idiomas, la legislación o las técnicas comerciales.

Esa preocupación se ha mantenido, con instrumentos diferentes, a lo largo del tiempo y encuentra continuidad en la actual actividad de la Cámara en materia de formación, empleo y colaboración entre el sistema formativo y las empresas en programas como LaborESO o la FP Dual.

Del comercio tradicional a nuevas actividades económicas

La Cámara también ha ido incorporando a su actividad los nuevos sectores y necesidades que surgían con la transformación de la economía regional.

A comienzos del siglo XX, cuando Santander empezaba a consolidarse como destino de veraneo, la institución participó en iniciativas de promoción turística, consciente del impacto que la llegada de visitantes tenía sobre hoteles, establecimientos comerciales, transporte y servicios. En 1957 acogió el I Congreso Provincial de Turismo, en el que se redactó un primer Plan Turístico Provincial.

Con la expansión industrial de mediados del siglo XX, la Cámara incorporó a su agenda otras necesidades. Destaca su intervención en la consecución del Polígono Industrial de Guarnizo, así como distintas actuaciones relacionadas con carreteras, puerto, ferrocarril y aeropuerto.

También desarrolló iniciativas para promocionar los productos de las empresas de la región fuera de Cantabria, como la creación de un pabellón propio en la Feria Internacional de Muestras de Castilla y León, en Valladolid.

Y entre 1949 y 1955 publicó Economía Montañesa, una revista dedicada a observar y divulgar la realidad económica regional, continuando una función de información y conocimiento empresarial que había estado presente desde los primeros años de la institución.

Una labor que continúa

Buena parte de las funciones que desarrolla actualmente la Cámara tienen sus antecedentes en esa trayectoria. El apoyo a la internacionalización, la formación, la información y el asesoramiento empresarial, la promoción del comercio local o la defensa de unas condiciones favorables para la actividad económica han estado presentes, con distintas formas, a lo largo de sus 140 años de historia.

A esos ámbitos se han incorporado las necesidades que plantea una economía en permanente transformación. Hoy, la Cámara acompaña también a las empresas en retos como la digitalización, la inteligencia artificial, la innovación o la sostenibilidad, además de mantener su actividad en comercio exterior, formación, emprendimiento, empleo y comercio.

De esta forma, la Cámara llega a su 140 aniversario manteniendo el propósito con el que nació: estar al servicio de las empresas de Cantabria y contribuir al desarrollo económico de la región, adaptando su actividad a las necesidades empresariales de cada momento.

Ir a Arriba